Título: Heima es Hogar en Islandés
Autor: Laia Soler
Editorial: Plataforma Neo
Páginas: 360
¿Puede estar tu hogar a miles de kilómetros de casa? Ver la vida en blanco y negro no es divertido.Laura padece una extraña enfermedad que le impide apreciar los colores, pero si últimamente su vida es gris no es solo porque sufre acromatopsia. Acaba de romper con su novio y sus padres no dejan de pelearse tras el divorcio. Por eso, decide alejarse de todo y toma el primer avión que sale del aeropuerto. El destino la lleva hasta Reikiavik, Islandia. Allí conoce al simpático Orri, quien le propone emprender un viaje para recorrer el país con él y su no tan simpático amigo Guðjon. Quizá no sea una idea sensata, pero no es que Islandia ofrezca muchas opciones a una chica que se ha escapado de casa.Lo que Laura nunca podría sospechar es que los dos islandeses esconden un secreto imposible de creer, incluso para alguien como ella, y que ese viaje la cambiará para siempre.

Como muchos sabréis, la lectura escogida el pasado mes de marzo en
Erase un Club de Lectura fue
Heima es Hogar en Islandés de
Laia Soler. Cuando salió ganador no pude estar más contenta porque desde que acabé
Nosotros Después de las Doce estaba deseando leer más de la autora.
Una vez más, Laia nos sumerge en ese realismo mágico que tanto caracteriza a sus historias, y que me fascina por completo. La autora tiene una capacidad increíble para insertar la magia en lo cotidiano, de hacer brillar la monótona realidad que nos envuelve.
Así, la historia comienza con Laura, en un aeropuerto dispuesta a subirse al primer avión que pueda para poder huir de todos los problemas que la acechan en España. Pero Laura no es una chica cualquiera, padece acromatopsia, esto es que no puede apreciar los colores, su mundo se reduce al blanco, el negro y el gris, aunque lejos de estar acomplejada por ello lo ha aceptado bastante bien. Lo que no lleva tan bien es su otra… peculiaridad. Y es que cuando era pequeña descubrió que a veces podía apreciar colores alrededor de las personas, pronto se dio cuenta de que ese halo era el aura, y cada color estaba relacionado con un sonido, y emoción. Una habilidad bastante útil pero que puede darle más de un dolor de cabeza.
Gracias al destino acaba perdida en Islandia, donde conocerá al encantador – y algo ligón- Orri, con el que congenia fácilmente y quien le invitará a dar la vuelta a la isla junto a su amigo Guðjon – nombre que ni Laura ni mi teclado son capaces de pronunciar o escribir, por lo que ella lo rebautiza como John-. Los tres empezarán una pequeña aventura en la que no faltarán risas, imprevistos, llantos y amistad. Pero sobre todo, un viaje en el que se crearán lazos irrompibles, que les ayudarán a superar sus problemas e inseguridades, a madurar y a perdonarse.
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“Hay gente con un padre y una madre, otros con dos madres o dos
padres. Hay quienes sólo tienen uno de ellos y otros que no tienen a nadie, y
también hay gente que tiene que cargar con las nuevas parejas de sus padres. Yo,
desde que tenía uso de razón, siempre tuve a tres personas que cuidaban de
mí: mi madre, mi padre… y Larisa”
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Los personajes son bastante distintos entre sí, por un lado Laura – apodada Heima- cuya personalidad llegué a odiar en ciertos momentos: es bastante inmadura y tiende a prejuzgar a todo y a todos. Por otro lado, es una chica alegre que ha pasado una mala racha, entre el dvorcio de sus padres y una relación tóxica que tuvo durante años Laura no logra volver a encontrarse, por lo que aunque su único objetivo era alejarse de esa insostenible situación, al final acabará protagonizando un intenso viaje de superación, descubriendo de nuevo quién es y llevándose dos grandes amigos. Es un personaje que evoluciona muchísimo a lo largo de la historia.
Por otro lado tenemos a los dos amigos islandeses: Orri y John, que no pueden ser más distintos entre sí: Orri es optimista, divertido y algo payaso, está decidido a que Heima se lo pase bien y se olvide de sus problemas. Mientras que John, acaba de terminar con su novia y está bastante abatido. Es borde y presuntuoso, pero también muy inteligente y buena persona. Ambos esconden más de un secreto y empiezan a encariñarse con Laura casi desde el principio.
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“Tres estrellas murieron durante el tiempo en el que estuvimos allí,
en aquella burbuja que se había formado a nuestro alrededor, en la que no
existían ni los segundos ni los minutos ni las horas”
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La narración, como siempre, es espectacular: las descripciones son muy completas y al alternarlo con las fotografías que se incluyen en todos los capítulos – en blanco y negro para que te sientas más identificada con Laura-, en ningún momento se te hacen pesadas. Además se nota la intensa documentación que hay detrás, lo que te traslada desde el primer momento a este bello país.Todo ello contribuye a hacer de este libro una maravillosa guía de Islandia, Además, la prosa es increíble, Laia tiene una forma de contar las cosas realmente estética. Los personajes tienen muchísimos matices, están muy bien perfilados, y la historia está llena de giros sorprendentes y magia, mucha magia.
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“Quizás el mundo nos esconde sus maravillas simplemente
porque no creemos en él”
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Además, la autora consigue con su historia que el propio lector experimente su propio viaje de superación, gracias a los importantes mensajes y reflexiones que esconden cada una de sus páginas. Personalmente he logrado ponerme en la piel de la protagonista, porque había vivido cosas similares, y eso ha permitido que me implicase mucho más emocionalmente.
Se trata de un libro especial, que te deja los sentimientos a flor de piel, que habla de sincerarse con uno mismo, de conocerse y de afrontar nuestros miedos. Una historia sobre la amistad y el amor. Sobre ponerle fin a los prejuicios, sobre dónde está el hogar. Una novela que os recomiendo muchísimo, que te hace sentir como si estuvieses en una montaña rusa, con maravillosas descripciones y paisajes y con un componente mágico realmente especial.